En su cabeza solo había otros pensamientos, se acomodó mientras veía a la enfermera retirarse como una autómata y pensó: La rutina resulta más terrible cuando se trata de cuidar a otros más si estos son desconocidos. La luz tenue dejaba ver la silueta de otro cuerpo en la otra cama y con más dolor por los sonidos quejosos que se dormían en el aire. Miró a su costado, allí estaba su hermana con una lista interminable de papeles firmados y una expresión de alegría por haber logrado casi todo administrativamente pero con la mirada preocupada por la situación. A los minutos llegó el doctor nadie hablaba y parecía que nada pasaría hasta que con voz tranquila expresó sus motivos; todo parecía no tener fin pero lo tendría. La vida brinda esperanza a los que luchan por seguir adelante y es más fácil si alguien te da la mano, te cuida y te ofrece su amor desinteresado, se torna desolada en los autómatas que realizan tareas de servicio al prójimo y se tornan altruistas en aquellos cuya vocación aflora de la manera más desinteresada y afectuosa.
No valen los títulos ni el saber solo vale el Amor para que otro ser humano deje de temer para volver a creer otra vez. Una habitación no parece nada la 507 es solo un número el número de las relaciones humanas.
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